Oda a lo simple

Por Guillermo Garay

Vísperas de Año Nuevo

 

Aquí hay un país que se cae a pedazos

aquí la esperanza es una piedra para lanzarse

esperando encontrar un cristal

 

                                                                         un policía

oprimir al menos un cráneo de perro muerto

algo más que palabras rabiosas

y el desamor a la patria

 

¡No tenemos miedo!

pues la furia parece habernos alcanzado

 

queda entonces tomar un bate

                                                            un palo

los propios puños

implorando encontrar un objetivo

un enemigo inalcanzable / o inexistente

confusión incluso de quererse pegar a uno mismo

y encontrar respuestas / o simplemente expulsar las entrañas

mientras se calla

o se camina junto al otro con convicción pacífica

pero con el instinto feraz de querer arrancarle

al menos un pedazo a este país en ruinas

o ver el estallido sobre quienes no tienen sólo piedras

sino la risa del villano que no cae bien

la carcajada malévola del que jala del gatillo

y extravía los cuerpos

o los quema o sepa dios qué hace con ellos

¡Y sí! Digo dios porque bien que se les reza

porque aún se confía en el todopoderoso

-perdón… “in god we trust”

 

¿Y si no es espíritu qué nos queda?

Porque ya ni nuestras casas tienen valor

y el amor es un impuesto sin plusvalía

ya lo dije: ¡No! ¡No tenemos miedo!

Es sólo un poco de frío

son resquebrajados sueños los que tiemblan

en esas manos que sostienen mazos

con la ilusión de asestar el golpe en la piñata del poder

aventarse sin miedo para obtener ese dulce

al menos el duvalín y no el tejocote

para lamer así las miserias de la libertad.

 

Y sí, sé que te dije que sería un año feliz

lo reitero

aun cuando el miedo se aprisione en mi mano izquierda

¡será un gran año!

Tengo tu risa

y agradezco el cantar viento de tu voz

conozco ya tu mirada

esa mirada cómplice de quien aguzará pensamientos

de quien levantará un afilado machete

-junto a mí-

mientras todo esto termina de derrumbarse.

 

Mural donde la marea es danza 

 

Un océano azul intenso rodea la imagen. Sobre él, una tabla sigue el ritmo ligero de las olas. En el centro de ella, astillas diminutas explotan al golpe del tacón de la mujer que, hermosa, forma flores con sus manos. La mujer también es mar, su danza oleaje en la inmensidad. Sus paseos hacen flotar su vestido de espuma. La mujer mira al horizonte y en sus ojos hay tempestades. Al fondo de la imagen se distingue una tormenta; sin embargo, la postura de la mujer es un compás impetuoso. Una grácil sonrisa es apenas perceptible y la marejada es inminente. Las olas continúan suaves mientras ella es luna que levanta la marea.

 

Oda a lo simple o manejar en Puebla 2.0

 

Dijiste que eras simple

tan simple como encender el carro

arrancar en primera

sin neutral

pues estamos en Puebla

-ciudad segura- para escapar

para no mirar

                              excepto al frente

como el cazador mira a su presa

o simplemente el celular

carita sonriente o enojada

observar a la muchacha de piernas largas

o cortas  

da igual

da igual que el espejo central refleje el barro,

la mancha,

la verruga

maquillaje a la imperfección

reflejo del peatón expulsado al aire

estrellarse en trocitos

o el famoso alcance

 

alcanza sólo el tiempo para escoger la canción

soundtrack “banda o norteño” destructivo

y apretar el freno a gran velocidad

sólo para sonreír en la foto

pa´ presumir el rosario

mientras se maldicen las leyes de excesivo control

y todos pitan y se cierran y saludan a sus madres

qué fácil se ha vuelto

arrollarlo todo

y no respetar carriles

velocidades

ni siquiera espacios

por eso mejor abrocho el cinturón

con calma

pienso en cosas sencillas

tu risa

diez astromelias

una canción

para arrancar en neutral

respetando tus rutas

velocidades

y la belleza que significa

estrellarse en ti

conducir hacia ti.

 

Canción del ocaso

 

Hoy recuerdo cada tarde de mi vida
el tardío tajo de luz sobre el horizonte
sajo de lluvia en el cielo
noche tímida para callar

he aquí el misterio de lo que hace el sol en el ocaso
resguardarse en los ojos de una mujer que admira el infinito
cada parpadeo 
una oportunidad
un instante para hacer el sueño posible
agotar fuerzas si es necesario
con tal de acabar los días y permanezca la tarde

esta tarde que se enjuga en tus pupilas
mientras el mundo cambia de escenario

no hay esperanza si no es tu mirada
observa entonces este fulgor crepuscular
da un vistazo a lo que puede hacer la canción de los vientos
contémplame
guárdame también en tus tardes cálidas
para que pueda recordar
cómo se cercenan el día y la noche
y luego recoger esos pedazos de esperanza
para ti
para hacer de la tarde una mirada conjunta
un ocaso interminable.

 

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